Aquende y Allende…

  • 03 Diciembre 2018 |
  • Escrito por  Mayte Redondo

Todavía de noche, a bordo de mi bólido, enfilo en dirección a la M-30, pensando cuanto tiempo me llevará esta vez atravesar el embudo iluminado por miles de lucecitas rojas en que se convierte la circunvalación a estas tempranas horas. Como siempre en estas circunstancias, me concentro en el quehacer del día, ordenando mentalmente las tareas. Y así, sin darme apenas cuenta, los puntos rojos se van espaciando, miro por el retrovisor y la serpenteante línea amarilla se va difuminando. Ha pasado media hora y, por fin, ya estoy en la carretera de Colmenar. El día empieza a clarear. Por inercia, sigo avanzando por el camino tantas veces recorrido, absorta en mis pensamientos. En esas andaba, cuando a la vuelta un recodo, una estampa de ensueño se abre ante mis ojos, a mi izquierda, las mansas aguas plateadas del embalse se unen en el horizonte con ese cielo medio plomizo que nos ha traído el día, ladeo levemente la mirada, y a mi diestra, allí, en lo alto de la loma, imponente, se cierne el Castillo… el Castillo de Los Mendoza. Mi destino durante los próximos tres días.

En la taquilla, situada en la calle Cañada, se me une mi compañero de fatigas, y mientras recorremos la vereda que emboca en las escalerillas del arco de entrada, pienso que no hay lugar mejor que este castillo medieval para albergar las IV Jornadas Divulgativas del Parque Nacional dado que este año versan sobre su Patrimonio histórico y cultural.

020 01 castillo mendoza 2Alrededor del patio rectangular, ya se encuentran perfectamente colocadas las doce fotografías de gran formato “Paisaje del Guadarrama”, de Hijano&Healsing Creaciones, cedidas para la ocasión. No me es difícil imaginar, el día anterior, al Señor del pelo blanco, sentado en una esquina del enorme banco de madera junto a la puerta de acceso, dirigir al equipo venido del otro lado de La Morcuera, en la perfecta distribución de las imágenes. Lo que no me atrevo ni si quiera a imaginar es la lucha que ha debido suponer el transporte a pulso de las enormes fotografías y sus soportes, por esas cuestas infernales, por ese canto rodado de las escaleras, o a lo largo del recorrido una vez traspasada la muralla hasta el acceso al castillo propiamente dicho, y para rematar afrontar las escalerillas que desembocan en el patio. El esfuerzo ha merecido la pena, la exposición da un toque de color al patio y a sus dos galerías superpuestas, a manera de claustro.

La Sala destinada a albergar las jornadas ya está preparada para la ocasión, el personal del Castillo ha hecho un trabajo impecable. Concretamos los últimos detalles, pantalla, proyector, portátil, conexiones, correcta iluminación, colocación de mesa de recepción etc… y lo peor…, falta todavía transportar algunos enseres, con lo cual, unos cuantos hacemos varios viajes hasta la furgoneta. Me falta el resuello, pero por fin, acabamos con la última caja. Ya todo está listo y preparado, José Antonio al mando de la intendencia y de la informática, y la que suscribe de maestra de ceremonias.

Hoy lunes, una vez finalizadas las jornadas, me siento satisfecha con el trabajo realizado, si bien es cierto que no debo ser tan parca en palabras y sobre todo un poquito menos formal a la hora de presentar a los ponentes que nos han acompañado a lo largo de estos días. En fin, que todo puede mejorarse y la próxima vez, si es que me toca, procuraré hacerlo de manera más distendida. Por otro lado, el ritmo de las ponencias ha sido el adecuado, hemos conseguido que más o menos se cumpliera el horario previsto, aunque en ocasiones con ciertas dificultades.

Y ya entrando en materia, el breve recorrido por la cultura e historia de nuestra Sierra ha sido muy ilustrativo. Nos hemos trasladado a la época de los Neandertales, que vivieron a orillas de lo que hoy en día es el embalse de Pinilla, en la zona conocida como el Calvero de la Higuera, y hemos conocido, gracias a los fósiles descubiertos, la microfauna que acompañó al hombre de Neandertal. Luego, dimos un pequeño salto en el tiempo y nos adentramos en el Valle de El Paular y su Monasterio, su devenir a lo largo de los siglos, desde los Trastámara pasando por los cartujos hasta nuestros días. Para cerrar la primera jornada, del otro lado de la Sierra, o quizás deberíamos decir de “allende”, nos vinieron a contar un poquito del mundo de los gabarreros y de su lucha por la supervivencia en ese entorno tan implacable.

El jueves, hablamos de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, de su importancia para ambas vertientes, de los Sexmos y de lo que son hoy en día. Realizamos también un repaso de lo que ha sido el montañismo para la Sierra de Guadarrama, o quizás, de lo que ha sido la Sierra para el montañismo… Después de la pausa para el café, conocimos todo tipo de instrumentos caseros con los que los serranos han extraído las melodías que a lo largo de los años les han acompañado en esas noches solitarias al pie del chozo, de la taberna o del hogar. Y yo, volví por unos momentos a mi niñez, cuando de entre los anchos muros de piedra,  sonaron nuestras voces coreando el “Romance de la loba parda”… Con la última ponencia del día, nos adentramos en el ya casi olvidado mundo del carboneo, y entre otras cosas, aprendimos que si eras seleccionado para formar parte de la cuadrilla que se iba al monte, era lo mejor que te podía pasar, ganabas unos cuantos jornales para traer a casa y, comías tres veces al día…

020 02 castillo mendoza 1La tercera jornada, la iniciamos con una visita al Castillo, recorrimos sus galerías, sus distintas dependencias, y quizás, lo más impactante, en las alturas, el mirador de Juan Guas, y también en lo alto, contemplamos muy de cerca, las clásicas bolas de granito estilo Isabelino. La visita culminó con la bajada por unas escaleras de caracol que nos devolvieron a una sala decorada con unos impresionantes tapices flamencos.

La única ponencia del día, la dedicamos a la protección del Patrimonio Histórico de la Sierra,  navegamos entre los conceptos de bienes de interés cultural, los de interés patrimonial y los yacimientos arqueológicos, bienes todos ellos catalogados por la Comunidad de Madrid. Por otro lado, conocimos que los Ayuntamientos catalogan los bienes con protección material y urbanística.

Como colofón de las jornadas se llevó a cabo una mesa redonda sobre el turismo sostenible en el Parque: patrimonio, cultura y tradiciones. Partiéndose de la premisa de que la marca “Parque Nacional” ha supuesto un importante reclamo turístico para la zona, se destacó que se trata de un espacio natural protegido que además se distingue por sus valores culturales y patrimoniales. Se planteó el establecimiento de una estrategia de turismo sostenible que cumpla una serie de directrices, entre otras la participación vecinal, la elaboración de una serie de inventarios de partida sobre recursos turísticos potenciales tanto ambientales como culturales o patrimoniales. En cuanto a la calidad, se reclamó la profesionalización del sector, en particular que los guías posean la adecuada cualificación dependiendo de la actividad a desarrollar. Se destacó también el cuidado de la identidad de los pueblos, lo que incluye “el saber popular” que por sí solo es generador de un reclamo turístico y de un desarrollo económico.

Ya de noche, tocó la recogida, cargamos la furgoneta y transportamos todos los enseres al Centro de Visitantes.

En el camino de vuelta al foro, inmersa en mis pensamientos, cuando ya las luces iluminan ampliamente la M-30, pienso que si bien es cierto que la mano del hombre ha conformado los paisajes que han llegado hasta nuestros días, no es menos cierto, que las montañas han dejado su impronta en el carácter de sus gentes, gentes entre las que de alguna manera me incluyo, ya que el hogar de mi familia está en uno de esos pueblecitos que salpican la sierra. Y por esos derroteros divagaba mi mente, entre el pasado más remoto y el más reciente, cuando me viene a la memoria el “Romance de la loba parda”, y pienso que ni los de “aquende” ni los de “allende”, debemos permitir que la loba parda deje de correr de boca en boca por los cerros de nuestra sierra.

Mayte Redondo

Técnico de Uso Público

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