No se cuida lo que no se ama y no se ama lo que no se conoce

  • 28 Mayo 2018 |
  • Escrito por  Leticia González Ruiz

actividad niniosEn los años 70, cuando la destrucción de los hábitats naturales y la pérdida, cada vez más acelerada, de la calidad ambiental a nivel internacional, adquiere una importancia a nivel social, considerándolo un problema a solucionar, comienzan a surgir diversos congresos y conferencias internacionales sobre una nueva corriente de pensamiento y acción, la educación ambiental.

Éstas, fueron la semilla a partir de la cual, brotaría la educación ambiental, definida por la UNESCO, como “el proceso de reconocer valores y clarificar conceptos con el objeto de desarrollar habilidades y actitudes necesarias para comprender y apreciar las interrelaciones entre el hombre, su cultura y sus entornos biofísicos”.

En España, será en 1983, en las Primeras Jornadas de Educación Ambiental, donde ésta corriente tome un papel importante, siendo incorporada en 1990, al currículo escolar.

El Parque Nacional desarrolla un Programa de Educación Ambiental que pretende llegar al mayor número posible de personas, tanto escolares como público general, con el objetivo de favorecer el conocimiento de los problemas ambientales, tanto locales como globales, facilitar la comprensión de los procesos ambientales en conexión con los sociales, económicos y culturales y apoyar el desarrollo de una ética que promueva la protección del medio ambiente desde una perspectiva de equidad e igualdad.

Es aquí donde entra el importante papel del educador ambiental, actor imprescindible en las labores de concienciación, conocimiento y acercamiento de los usuarios del Parque al medio natural protegido que van a visitar. Desde los Centros de Visitantes, el equipo educativo, trabaja cada día, con entusiasmo y una total vocación, para que tanto los visitantes, como los habitantes de los Municipios que aportan territorio al Parque Nacional, entren en contacto, amen y cuiden, el maravilloso y único entorno de la Sierra de Guadarrama.

Muchos son los subprogramas desarrollados en el Programa educativo, pero sin duda, son tres los que forman la columna vertebral de éste.

En primer lugar, el subprograma escolar. En él, los educadores atendemos a alumnos, tanto del ámbito local como del resto de la Comunidad de Madrid y en ocasiones de otras comunidades autónomas. Incluido dentro del currículo escolar, los Centros educativos acuden al Parque Nacional como parte indispensable en su formación ambiental, es por ello que los educadores tenemos la responsabilidad de acercar a los escolares al medio de una forma que haga de su experiencia, un antes y un después en la relación de éstos con el entorno natural.

Para mí, como educadora ambiental, no hay nada más gratificante que ver cómo los alumnos se sorprenden al observar todo el entorno, en muchas ocasiones desconocido, que les rodea, aprenden sobre él y se fomenta su curiosidad y necesidad intrínseca en un niño, de absorber como esponjas, todos los conocimientos y sensaciones que puedan.

Ver cómo, de una forma u otra, alumnos a los cuales conoces en sus primeros años de formación académica, van creciendo, aprendiendo y desarrollando un cariño especial por su medio, ver cómo incorporan de una forma natural, pautas de comportamiento ambiental y social respetuosas y cómo dejas en ellos, en muchas ocasiones, un recuerdo de cariño y agradecimiento personal. Esta labor que los educadores ambientales realizamos, es sin duda uno de los motivos principales por el cual decidí dedicarme a esta profesión.

Otro de los subprogramas que realizamos en los Centros de Visitantes, es el subprograma de educación ambiental para grupos con necesidades especiales, atendiendo tanto a centros escolares como asociaciones y otros tipos de agrupaciones. Para mí, como educadora, es de los grupos a los que más cariño tengo y a los que más he de agradecer. Como ya he mencionado en este artículo, la labor educativa es una profesión totalmente vocacional, y es aquí cuando vocación, profesionalidad y empatía por otro ser humano, cobran su mayor importancia, pues, aunque el aprendizaje mutuo entre educador y alumno, se da con todas y cada una de las personas con las que interactúas, poder acercar la naturaleza como instrumento integrador a las personas que, de uno u otro modo, se encuentran barreras en sus vidas, es sin duda una sensación maravillosa.

Nuestra labor, va más allá de ser meros comunicadores de información ambiental, educar es algo más, y cuando un niño, un adulto o un anciano, te da un abrazo y las gracias por hacer de su visita algo inolvidable, te llevas un pedacito de ellos en tu corazón. En una ocasión, vino a participar en una de nuestras actividades, un grupo de mujeres con minusvalía motora. Una de ellas, al terminar, compartió conmigo uno de los momentos más impactantes a nivel emocional que he tenido en este trabajo, y es por ello que la llevaré en mi recuerdo toda mi vida. De jovencita, recorrió gran cantidad de senderos por el Paraje de La Pedriza, maravillándose con su paisaje, recuerdos que la hicieron emocionarse, tras su relato me contó cómo su accidente y sus consecuencias habían dejado huella en su vida, impidiendo que volviera a recorrer aquellos senderos o a hacer cosas del día a día, normales y cotidianos para ella en su juventud e impensables ahora. Me dijo cómo nuestra labor, acercando La Pedriza a todos, con independencia de su edad, situación física, emocional, intelectual, etc…….le estaba sirviendo para superar sus miedos, inseguridades, apatía, dándole ganas de vivir y de ver su minusvalía como algo de lo que aprender en lugar de un impedimento y como una manera de superar todas las barreras que se le presentaran.

Son muchas las personas que llevo en mi recuerdo, que tenemos la suerte de conocer gracias a nuestra labor como educadores y de las que me siento orgullosa.

actividad findePor último, el subprograma desarrollado con público general, dirigido a todas aquellas personas que quieran participar de forma individual o con sus familiares y amigos, de nuestro Programa de Educación Ambiental. Se lleva a cabo en los días festivos y fines de semana y en él, los educadores realizamos diversas actividades, que, sin perder la esencia y el objetivo educativo, tienen un claro componente recreativo, pues se desarrollan en los días de ocio de los visitantes.

Aquí, nuestro papel como divulgadores de los valores de respeto, preservación y cuidado del medio ambiente y de los principios básicos de la conservación del entorno y riqueza cultural del Parque Nacional, cobra sin duda, su mayor importancia. Hemos de ser instrumento de acercamiento y comprensión de aquellas normas, a veces impopulares, que se deben seguir en un entorno natural protegido. Parte importante de la educación ambiental, en base a los objetivos marcados en el Libro Blanco de la Educación Ambiental en España, es contribuir a la construcción de un modelo de sociedad basado en los principios de sostenibilidad, el desarrollo de una ética ambiental que promueva la equidad y solidaridad, que favorezca el conocimiento de la problemática ambiental, tanto en el plano local como global y capacitar a las personas en estrategias de obtención y análisis crítico de la información ambiental.

En definitiva, lograr que la visita al Parque Nacional, no sea una experiencia meramente turística y recreativa, si no que sea un conjunto de cultura, conocimiento, diversión, sensaciones, deporte y sobre todo respeto, por los ecosistemas presentes en él, por sus gentes, aquellos sin los cuales la Sierra de Guadarrama no sería lo que es ahora, por todo aquello que conforma estas montañas, valles, dehesas, pueblos, que tenemos la suerte de disfrutar pero la obligación de respetar y conservar.

La mejor visita es aquella que no se nota, de la que no se deja huella en el entorno y la que, si algún cambio origina, sea un cambio beneficioso para el medio ambiente y sus habitantes.

Porque no se cuida lo que no se ama, no se ama lo que no se conoce, y como una gran compañera y mejor educadora ambiental, me dijo una vez: “salir al campo y no saber lo que ves, es como abrir un libro y no saber leer”. Me siento orgullosa y no puedo, sino poner en alza y valor incomparable, la labor que con esfuerzo, dedicación, optimismo y esperanza, realizamos los educadores ambientales del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Leticia González Ruiz

Educadora ambiental

Centros de Visitantes del Parque Nacional

 

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