Una mirada nueva sobre el estado de salud de los ríos serranos

  • 31 Enero 2019 |
  • Escrito por  Ángel Rubio

064 01 rio alto lozoyaDesde el año 2014 el Centro de Investigación, Seguimiento y Evaluación ha realizado un seguimiento ecológico de los ríos y arroyos del Parque, enfocado en la nueva visión de la Directiva Marco del Agua, valorándose diferentes componentes del ecosistema. Los parámetros físico-químicos del agua, la componente biológica y diversos aspectos hidromorfológicos que en ocasiones condicionan las poblaciones que viven en el ecosistema, se valoran de una manera individual, aunque son en su conjunto la valoración final del estado ecológico del río.

Estos 5 años de seguimiento en las cuencas de los ríos Lozoya, Manzanares y Guadarrama en la vertiente sur del PNSG, y del Eresma, Pirón, Moros y Cega en la vertiente norte, nos ha permitido identificar qué cursos fluviales disponen de un mejor estado ecológico, la evolución anual y estacional y la tendencia. Aunque el río mejor estudiado, sin precedentes, y con un excelente estado de conservación es el Alto Lozoya, en donde el inicio del seguimiento ecológico es del año 2002 por parte del Parque Natural de Peñalara.

El año 2018, caracterizado por ser un año muy pluvioso (un 26% más que la media del periodo) y algo más frío de lo normal, parece estar relacionado con un descenso de la biodiversidad, y por ello del estado ecológico. Estas conclusiones no son vinculantes, ya que la serie de información disponible como para poder confirmar este hecho es aún corta y estadísticamente no sería significativo, aunque todo parece indicar que esto así es. Durante el año 2018 el 66,7% de los cursos permanentes mantienen un estado ecológico muy bueno y un 33,3% un estado ecológico Bueno. Si bien, se ha observado un descenso (4,3%), aunque leve, del estado ecológico respecto al promedio del periodo. En cuanto a las variables químicas, han reflejado unos valores acordes con aguas oligotróficas, frías, bien oxigenadas, ligeramente ácidas y de muy baja mineralización. La concentración de nutrientes (nitrógeno y fósforo), como indicador de la eutrofización del agua, ha mejorado sustancialmente en el río Manzanares respecto al año 2015. Sin embargo, en el caso del río Lozoya, se aprecia como en verano, a partir de El Paular se observa un enriquecimiento de nutrientes (N y P), a causa del área recreativa de Las Presillas. Con esta información sabemos qué ríos y arroyos presentan un mejor estado de conservación, sin embargo, de igual forma estamos “aprendiendo” cómo se comportan los ríos serranos, la variación de los caudales y su implicación en las poblaciones biológicas que alberga, la evolución de la temperatura del agua en los últimos 13 años, el estado de conservación de las riberas, el efecto de los fundentes invernales en los ríos, la distribución de las especies exóticas invasoras, ... Y decimos “aprendiendo” porque un cada año nuestros ríos nos sorprenden. Por ejemplo, ¿es beneficioso para los ríos un año muy húmedo con elevadas precipitaciones, desde el punto de vista biológico? En principio se podría pensar que los ríos con más caudal, podrían albergar una mayor biodiversidad.

Aunque los resultados del año 2018 muestran en general un buen estado ecológico de nuestros ríos, existen muchos retos que se deben afrontar para conservarlos. Algunos de estos retos son las especies invasoras, como el cangrejo señal y el visón americano presentes en la Zona Periférica del Parque Nacional, y cómo han afectado a otras especies nativas, por ejemplo el desmán ibérico (actualmente considerado extinguido de la Sierra de Guadarrama) o la nutria. O el Cambio Global, donde el Centro de Investigación ha comprobado como nuestros ríos han cambiado en las últimas décadas. Algunas de las especies se desplazan aguas arriba buscando su óptimo ecológico, y lo que es más relevante, que muchas especies oportunistas de otras latitudes y altitudes más bajas, antes ausentes, empiezan a colonizar nuestros ríos. Aunque el cambio climático es un fenómeno global, muchas acciones pueden ser beneficiosos para mitigar estos efectos, como pueden ser el incremento de la cobertura y diversidad de la vegetación de ribera, entre otros.

Para finalizar esta nota parece obligado dejar constancia del trabajo que se está llevando a cabo por la Confederación Hidrográfica del Tajo, por la Dirección General del Agua y por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, todos a una, para que  el Alto Lozoya, el río mejor conservado de la Sierra de Guadarrama,  y que abastece a más de la mitad de los madrileños, sea declarado Reserva Natural Fluvial, y que junto a los ríos Eresma y Manzanares, ya declarados como tal, formen parte de esa reducida élite de los mejores ríos de España.

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