Sierra de Guadarrama, ¿último refugio para la perdiz roja?

  • 17 Septiembre 2018 |
  • Escrito por  Fernando Horcajada

058 01 perdiz rojaDurante siglos, las montañas mediterráneas como la Sierra de Guadarrama han servido de refugio a numerosas especies de vertebrados frente al acoso del hombre que las ha eliminado de enclaves más llanos y accesibles. Actualmente, las poblaciones de perdiz roja son un fiel reflejo de esta situación, manteniendo en Guadarrama poblaciones acantonadas en las zonas de cumbre, ajenas a las principales amenazas que están poniendo en peligro a la especie en nuestro país.

El Parque Nacional de momento se ha centrado en atajar el problema de la hibridación genética, ya que las otras amenazas derivadas principalmente de los usos agrícolas, afortunadamente quedan lejos de los límites de este espacio protegido.

Las repoblaciones con perdiz de granja en toda España, han provocado una situación límite en las poblaciones salvajes de perdiz roja (Alectoris rufa), víctima de la introgresión genética con altos niveles de hibridación de perdiz chukar (A. chukar) cuyas sueltas se producen a millones durante la temporada cinegética, con una evolución geográfica que aumenta progresivamente cada año.

El Parque Nacional en colaboración con el IREC-CSIC (Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos) lleva años caracterizando genéticamente las poblaciones de Guadarrama. Durante 2018 se ha continuado con la recopilación de muestras genéticas, fundamentalmente en las zonas de cumbres del Parque Nacional, donde se mantienen poblaciones bien conservadas, aunque en bajas densidades.

Durante la presente campaña la recopilación de muestras se ha centrado en la detección de dormideros para la recopilación de excrementos y plumas, y la captura en vivo a través de reclamo, la cual nos ha permitido la obtención de material genético de muestras de sangre. Los avances en el campo de la genética nos permiten obtener material genético de muestras no invasivas como excrementos, plumas o cáscaras de huevo que hasta hace unos años parecía una metodología impensable.

La captura en vivo durante la presente campaña nos ha aportado también una información muy interesante sobre la biología de la perdiz roja en alta montaña. El periodo de cría se retrasa bastante en estas zonas de cumbre y el comportamiento territorial también, observándose como dato curioso que los reclamos han respondido sin problemas hasta bien entrado el verano, cosa impensable en otros ambientes más típicamente mediterráneos de zonas bajas.

Cabe reseñar también el interés y la colaboración prestada por algunos expertos locales, así como sociedades de cazadores en la localización y aportación de muestras.

Aunque la situación es desesperada en la mayoría de nuestro país y la perdiz pura apenas tiene presencia en los ambientes de pastizales, páramos y zonas de cultivos donde antes era abundante, tal vez las montañas como Guadarrama puedan mantener la esperanza en forma de refugio para la especie y demostrar que el tiempo de la perdiz roja aún no ha acabado.

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