Vegetación y Sistemas Naturales

Publicado en Flora y vegetación

Pisos de vegetaciónLa vegetación del Parque Nacional está constituida por comunidades vegetales características del Sistema Central. Una parte importante de ellas son exclusivamente guadarrámicas. Las más representativas son los pinares de pino albar o pino de Valsaín (Pinus sylvestris var. iberica), los matorrales supraforestales de piorno serrano y enebro rastrero, y los pastizales psicroxerófilos que viven en las cumbres de la Sierra.

En el entorno de las cumbres y las laderas más elevadas se forman complejos mosaicos donde alternan pastos húmedos, turberas, charcas y lagunas, pastos xerófilos, comunidades de grietas y repisas de roquedos, etc. En estos hábitats es donde se desarrolla la mayor diversidad de comunidades vegetales y la flora más singular del territorio.

En el Parque Nacional, se encuentran representados ocho sistemas naturales contemplados en la ley 30/2014 de Parques Nacionales.

En relación a los sistemas naturales terrestres españoles que los parques deben representar, en el territorio que comprende el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama existen ocho, que son: matorrales supraforestales, pastizales de alta montaña, estepas leñosas de altura y cascajares; formaciones y relieves singulares de montaña y alta montaña; sistemas naturales singulares de origen glaciar y periglaciar; robledales, hayedos y abedulares; quejigares y melojares; pinares, sabinares y enebrales; humedales y lagunas de alta montaña; cursos de agua y bosques de ribera.

Dentro de la unidad biogeográfica que forma el Sistema Central, la Sierra de Guadarrama constituye un territorio bien definido y caracterizado por un mayor grado de continentalidad frente a las sierras adyacentes, tanto hacia el este como hacia el oeste. Debido principalmente a este factor, las comunidades vegetales que habitan en la Sierra son características de estas montañas del centro de España. Estas comunidades se suceden altitudinalmente en las laderas, conforme varían las condiciones ambientales, principalmente la temperatura y las precipitaciones.

Las principales formaciones vegetales son los encinares, los melojares, los pinares de pino albar, los matorrales de piorno serrano y enebro rastrero, y los pastizales psicroxerófilos.

Los encinares de Quercus ilex subsp. ballota se desarrollan en la zona del piedemonte de la Sierra, por lo que sólo se encuentran de forma puntual en el Parque Nacional. Una de las especies acompañantes más representativa es el enebro de miera (Juniperus oxycedrus).

Los melojares de Quercus pyrenaica ocupan una extensión importante en las laderas de las montañas, aunque, debido a que su óptimo no supera los 1.600 m de altitud, la mayor parte de sus masas se sitúan fuera de los límites del Parque. En algunos barrancos y enclaves se encuentran algunos ejemplares de considerable tamaño, testigos de bosques más maduros que poblaron estas laderas. En suelos con hidromorfía permanente, y en el dominio de los encinares y los melojares, se desarrollan los bosques de fresnos (Fraxinus angustifolia) y melojo, que en su mayor parte se encuentran adehesados en la actualidad.

Pinar de pino albarLos pinares de pino albar (Pinus sylvestris var. iberica) son los bosques más representativos del Parque y los que ocupan mayor extensión. Constituyen el límite altitudinal del bosque, con algunos rodales o ejemplares dispersos que se elevan por encima de los 2.100 m. En las partes más bajas, el cortejo florístico que le acompaña está dominado por el helecho común (Pteridium aquilinum) y la retama blanca (Genista florida). En estas zonas aparecen con frecuencia bosques mixtos de pino albar y melojo, y es normal la presencia del acebo (Ilex aquifolium). En la zona superior, le acompañan otros matorrales como el piorno serrano (Cytisus oromediterraneus) y el enebro común (Juniperus communis subsp. hemisphaerica y J. communis subsp. alpina).

Dentro del piso forestal, hay que destacar la existencia de numerosos ejemplos de bosquetes y rodales relícticos, formaciones que debieron presentar mayor extensión en el pasado y que en la actualidad se encuentran relegadas a determinados valles y barrancos y en determinadas orientaciones favorables. Entre ellos destacan los abedulares de Betula celtiberica y los rodales de tejo (Taxus baccata).

Por encima de los pinares se desarrollan extensas formaciones de matorrales de alta montaña, los piornales de piorno serrano (Cytisus oromediterraneus) y los enebrales de enebro rastrero (Juniperus communis subsp. alpina).

En las zonas cercanas a las cumbres o en los claros de los enebrales, donde no se puede mantener la continuidad del matorral, crecen los pastizales psicroxerófilos. Se trata de una comunidad dominada por herbáceas perennes y de porte almohadillado, en la que domina la gramínea Festuca curvifolia. Presenta gran diversidad y muchas de las especies que la forman son endemismos carpetanos y plantas de óptimo eurosiberiano que alcanzan en estas montañas su límite de distribución meridional (Hieracium vahlii subsp. myriademum, Armeria caespitosa, Jasione crispa subsp. centralis, Silene ciliata subsp. elegans, etc.).

Además, en estas zonas altas, y en algunos macizos, el glaciarismo ha modelado el relieve dando como resultado un paisaje de picos escarpados, repisas rocosas y cubetas. Esta morfología ha contribuido a crear nuevos y singulares hábitats para la vegetación, donde se desarrollan comunidades de pastizales húmedos (cervunales, comunidades turbícolas, comunidades helofíticas de charcas y lagunas) y otras comunidades rupícolas que colonizan los roquedos y pedregales del Parque Nacional (comunidades de Saxifraga pentadactylis subsp. willkommiana, comunidades de Senecio pyrenaicus y Digitalis purpurea subsp. carpetana, etc.).