Mamíferos

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Cabras montesas en La MaliciosaEn el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y en su Zona Periférica de Protección hay inventariadas 58 especies de mamíferos, de los que 6 son endemismos ibéricos (la liebre ibérica, el topillo lusitánico, la musaraña ibérica, el topo ibérico, el desmán ibérico y el topillo de Cabrera). Las montañas mediterráneas como la Sierra de Guadarrama constituyen áreas importantes para la conservación de la diversidad y riqueza de especies de fauna en general y de los mamíferos en particular.

El enfriamiento y la intensificación de las precipitaciones con la altura las convierten en islas de características bioclimáticas diferenciadas de las llanuras circundantes muy propicias para la acogida de especies típicamente eurosiberianas, como el desmán ibérico, la musaraña enana, el topillo campesino o el topillo nival. Además, su relieve y sus zonas agrestes han permitido conservar especies de gran tamaño que en otras zonas no han encontrado refugio adecuado como el corzo, el gato montés, la nutria o el tejón.

El grupo taxonómico que mayor número de especies aporta a los mamíferos del Parque Nacional es el de los murciélagos (orden Chiroptera). A él se debe la presencia de 23 especies entre los mamíferos inventariados, incluyendo además el mayor número de taxones protegidos tanto a nivel nacional como regional. Aun así la especie catalogada con la mayor categoría de protección tanto a nivel nacional como regional es el desmán ibérico. Este endemismo ibérico, que se pensaba extinguido en la Sierra de Guadarrama, mantiene actualmente una pequeña población en la vertiente segoviana del Parque Nacional.

A nivel europeo la máxima protección la ostenta una especie emblemática de presencia reciente en la Sierra de Guadarrama, tras su desaparición hace más de un siglo: el lobo. Es la única especie de mamífero cuya conservación es prioritaria a nivel europeo y se encuentra en fase de expansión en la Sierra de Guadarrama. Desde hace una década existen datos de su presencia en el Sistema Central con varios grupos reproductores en Segovia y Guadalajara que han servido como fuente de ejemplares hacia Madrid, donde desde hace unos años, también existen claros indicios de la presencia de reproducción.

Es necesario destacar la incidencia negativa de un mamífero invasor, el visón americano, procedente de antiguas granjas peleteras que se ha aclimatado con éxito desde hace décadas en la Sierra de Guadarrama causando efectos negativos en poblaciones en peligro de extinción como el desmán ibérico o en poblaciones de anfibios, en franca regresión. Desde la introducción del visón americano en Europa, la especie se ha convertido en un problema ecológico que implica la necesidad de su control. La metodología de control hasta el momento se basa por lo general en el trampeo de las poblaciones invasoras.

A continuación puedes ver una breve descripción de algunos mamíferos representativos del Parque Nacional:

Algunos mamíferos del Parque Nacional

CorzoCorzo (Capreolus capreolus): es el más pequeño de los cérvidos españoles y el más abundante en Europa. Posee un tamaño pequeño, unos 25 kg, que le han permitido sobrevivir en zonas donde otros grandes ungulados han desaparecido. Está vinculado con los ambientes forestales aunque su capacidad de adaptación le hace estar presentes en casi todos los hábitats de la Sierra de Guadarrama.

Es una especie marcadamente territorial con un ciclo reproductor curioso en el que está presente el fenómeno de diapausa embrionaria que hace que el desarrollo del embrión se retarde hasta el invierno, aunque la cópula se haya producido en julio. Se le suele observar en grupos pequeños de 2 o 3 individuos.


 

Cabra montésCabra montés (Capra pirenaica): es un gran ungulado endémico de la Península Ibérica. Estaba presente hasta el siglo XIX en todos los sistemas montañosos de la Península Ibérica, pero las Guerras Napoleónicas, la presión ganadera y la caza redujeron sus poblaciones a pequeños grupos de cabras en Gredos, Pirineos y las montañas del este peninsular. Las poblaciones de Madrid proceden de repoblaciones efectuadas en los años 90 con ejemplares procedentes de Gredos y la Reserva de Caza de Las Batuecas.

La subespecie del Sistema Central, Capra pinenaica victoriae es más pequeña que la forma típica, con las marcas negras menos extendidas, y con los cuernos algo más pequeños y más anchos y aplastados. En general, pueden alcanzar una altura a la cruz entre 90-70 cm para los machos y 75 cm para las hembras, pudiendo llegar a pesar de 60 a 80 kg los machos y 35 a 46 kg las hembras.

Por ser recientes las reintroducciones las cabras monteses, se comportan como una especie colonizadora, es decir que su crecimiento es muy alto y no están en equilibrio con el medio. Actualmente la sobredensidad en algunas zonas del Parque provoca daños en la flora amenazada y puede suponer un peligro para la supervivencia de la propia especie en el caso de aparición de alguna plaga. El Parque Nacional ha puesto en marcha un programa de control para procurar restablecer el equilibrio de la especie con su entorno. Puede descargar el plan de gestión.

 


 

Topillo nivalTopillo nival (Chionomys nivalis): es uno de los topillos de mayor tamaño, pudiendo alcanzar los 14 cm de longitud. Posee un pelaje bastante uniforme de color grisáceo con tonalidades pardas. Es una especie muy adaptada a la vida en la alta montaña, buscando siempre pedrizas y canchales estables que son su ambiente favorito.

Es un claro ejemplo de especie relicta enclavada en las zonas montañosas de la Península y asilada tras las épocas glaciares. La Sierra de Guadarrama sirvió de refugio a muchas especies que, como el topillo nival, tienen sus óptimos ecológicos en ambientes más norteños.


 

TejónTejón (Meles meles): Es un carnívoro de gran tamaño, robusto y adaptado a la vida subterránea. Llega a medir 80 cm de largo y alcanza un peso de 9 kg, con un dimorfismo sexual poco aparente. Los tejones son asiduos de medios boscosos donde se alternan bosques y prados en áreas moderadamente frescas.

En la Sierra de Guadarrama es abundante en las zonas de prados del piso supramediterráneo. Al igual que el corzo presenta implantación diferida, por lo que la implantación de los blastocitos no ocurre hasta unos meses después de los apareamientos. Los partos se producen en invierno aunque las crías permanecen en la tejonera durante más de dos meses.