El hombre y la Sierra de Guadarrama

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En la época del Imperio Romano, Segovia y Toledo estaban unidas por una calzada que pasaba por el Puerto La Fuenfría. En esta zona su trazado coincide con "el camino viejo a Segovia", que sube al Puerto, en su vertiente madrileña, faldeando a media ladera. El empedrado que pasa por el Puente de Enmedio fue construido en el siglo XVIII y se corresponde con una vía pecuaria denominada "Cañada de la Fuenfría". Dentro del Parque Nacional están catalogadas varias vías pecuarias. Las cañadas reales eran utilizadas por los rebaños trashumantes para desplazarse, según la época del año, en busca de las frescas praderas de montaña o de los pastos de las dehesas y valles templados

El mayor apogeo se vivió durante el reinado de los Reyes Católicos, cuando millones de merinas, de excelente lana para comercializar, transitaban al amparo del Honrado Concejo de la Mesta (1273-1836). En la actualidad predomina el ganado vacuno para la producción de carne. La mayoría de las vacas nodrizas son de raza Avileña Negra-Ibérica y en algunos casos se cruzan con Charolais y Limousine, que tienen mayor aptitud cárnica.

La explotación forestal de los pinares de la Sierra de Guadarrama ha sido uno de los aprovechamientos tradicionales más importantes. Sin embargo, desde hace años, la mayoría de las masas boscosas del Parque Nacional tienen asignada la función de conservación de la biodiversidad y el paisaje, la protección del suelo, el control hidrológico y el recreo, continuando la explotación forestal en la zona periférica de protección. Merece mencionarse el caso del Pinar de Valsaín, ejemplo emblemático de aprovechamiento sostenible y de conservación de la naturaleza, del que la parte perteneciente a la Zona Periférica de Protección (ZPP), posee un régimen jurídico especial, a raíz de la declaración del Parque, que en la práctica la equipara a este.