Un verano difícil para los anfibios

bufo amplexo2015 está siendo el año más caluroso en la tierra desde que existen datos, con los meses de junio y julio con las temperaturas más altas registradas de la historia.

Por supuesto, estas temperaturas extremas tienen un efecto notable sobre los organismos, y los anfibios son unos de los más afectados. La gran mayoría de los anfibios dependen de los medios acuáticos, a menudo temporales, para reproducirse. Por este motivo, la fase larvaria está considerada como la reguladora de su dinámica demográfica.

Este año hemos presenciado como numerosos humedales, que normalmente se secan al final del verano, se han secado mucho antes que otros años. Muchos arroyos tienen un caudal en junio comparable al que tendrían en agosto de un año “normal”. Estos cambios en el ambiente van a suponer que muchas poblaciones no tengan reclutamiento de nuevos animales este año, un golpe especialmente duro para las especies amenazadas.

salamadra muertaUn hecho esperanzador es que las poblaciones de anfibios están adaptadas a grandes fluctuaciones interanuales, fruto de los habituales cambios en los ambientes donde se reproducen. Sin embargo, si las condiciones ambientales que estamos observando este año se repiten frecuentemente, probablemente asistiremos a cambios importantes en nuestras comunidades de anfibios.

Los datos son preocupantes: 14 de los 15 años más cálidos, desde que los registros comenzaron a finales del siglo XIX, han sucedido desde el año 2000. Por lo tanto, conviene recordar que estas temperaturas extremas no sólo nos afectan a los humanos, sino que también hay muchos seres indefensos para los que un verano como este puede ser difícil.

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