Ver el mundo como un renacuajo

Hoy os contamos los pasos que seguimos para el buen desarrollo de los sapos parteros (Alytes obstetricans) en el centro de cría.

Todo comienza cuando los adultos se reproducen en la instalación exterior del Centro en primavera y verano, o bien en el acuaterraterrario del Centro de Visitantes de Cotos durante todo el año. Al contrario que la mayoría de los anfibios, los sapos parteros se reproducen en tierra, y el macho, después de fecundar la puesta, carga con ella durante varias semanas enrollada en sus patas traseras.

Cuando los machos sueltan la puesta en el agua y las larvas eclosionan son muy pequeñas y esperamos algunos días antes de manipularlas. Tras alcanzar cierto tamaño, trasladamos las larvas del estanque exterior o del acuaterrario al interior del centro de cría, en donde tenemos acuarios especialmente preparados. En estos acuarios podemos controlar la temperatura y la calidad del agua, además de observar en todo momento a los animales. Al estar en el interior son necesarias lámparas de radiación UV que imitan la luz solar para la fijación de calcio.

La alimentación es un factor clave en el desarrollo larvario. Los animales ya metamorfoseados son depredadores de insectos e invertebrados, pero los renacuajos son detritívoros. El perifiton, es decir, las algas y otros microorganismos que están adheridos a las paredes de las masas de agua, es también devorado por las larvas. En el centro de cría suministramos una dieta lo más variada posible a fin de sustituir la rica fuente de alimento que encuentran las larvas en la naturaleza. Así, elaboramos una mezcla con piensos para peces, truchas y conejos, junto con alga espirulina, gusanos tubifex, pequeños crustáceos y calcio añadido.

Los renacuajos desarrollan primero las 2 patas traseras, momento en el que los trasladamos de los acuarios a las “playas”, es decir, otros acuarios con una zona de grava emergida donde los animales pueden salir a la superficie para completar su metamorfosis. Después, las patas delanteras se desarrollan rápidamente, la cola se absorbe hasta desaparecer y, por último, terminan el desarrollo de la cavidad bucal.

Cuando los individuos recién metamorfoseados salen del agua están listos para empezar a cazar insectos, y son alojados con el resto de juveniles en la sala de adultos.

El estadío larvario no es solo un periodo intermedio para nuestro programa de cría en cautividad y reintroducción. Con este proyecto nos proponemos, por primera vez, liberar decenas de larvas en el medio, además de otros ejemplares ya metamorfoseados. Aún no sabemos que estadío de desarrollo es el más idóneo para la reintroducción en el caso concreto del sapo partero común, pero para otras especies la reintroducción de larvas suele ser la mejor estrategia. Una de las ventajas más destacadas de liberar larvas es el desarrollo de filopatria en los individuos reintroducidos, es decir, la tendencia a retornar al lugar donde completaron la metamorfosis para reproducirse.

En este vídeo podéis observar a las larvas de sapo partero en sus acuarios del centro de cría

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