Una ranita que avanza hacia la cima

ranita sanantonioLa comúnmente conocida como ranita de San Antonio (Hyla molleri, anteriormente Hyla arborea) es una de nuestras especies de anfibio más atractiva por su llamativa coloración (que varía desde el verde brillante a tonos tierra e incluso azulados), sus dedos terminados en ventosas, la expresión de sus ojos y el formidable saco vocal de los machos que hinchan para producir la llamada de apareamiento.

Esta especie está asociada a zonas con abundante vegetación y temperaturas no demasiado frías, y por este motivo es escasa en zonas de alta montaña. En la Sierra de Guadarrama era abundante hace décadas al pie de las montañas, pero la desenfrenada actividad urbanística terminó convirtiéndola en una especie rara. En los años 80 la ranita de San Antonio sólo estaba presente de forma habitual en el Macizo de Peñalara en el conocido como Humedal del Operante, a unos 1900 m de altitud. Sin embargo, en los 90 los primeros ejemplares se aventuraban a colonizar tímidamente algunas charcas de la zona de Los Llanos de Peñalara. Desde entonces, la especie ha ido colonizando prácticamente todo el Macizo, y en la actualidad es muy abundante, por ejemplo, en la Laguna Chica. Paradójicamente, se trata de una especie de zonas mas bien bajas que ha encontrado refugio en las zonas más altas.aumento hylaAumento de la abundancia total de larvas (círculos) y del número de charcas (barras) con presencia de la ranita de San Antonio en el Macizo de Peñalara durante los últimos años.

El cambio en su distribución tiene, sin duda, un efecto en la dinámica de todo el ecosistema, y sobre todo en la estructura de las comunidades de anfibios. La competencia con el resto de especies de anfibios más propias de zonas altas puede ser feroz, sobre todo por el escaso alimento que encuentran las larvas en las charcas de montaña. Es difícil predecir como terminará todo esto, pero no es descabellado imaginar un escenario futuro en el que tengamos cada vez mayor abundancia de unas pocas especies y desaparezcan otras muchas, es decir, un descenso en la riqueza de especies y de la calidad ambiental.

atardecer chicaNos encanta asistir al coro ensordecedor de Hyla molleri en la Laguna Chica de Peñalara y observarlas en la oscuridad hinchando su saco vocal o flotando de forma mágica en la superficie. Pero al mismo tiempo nos preguntamos, entre otras cosas, si las hembras de los pocos sapos parteros que se han establecido en esta laguna serán capaces de escuchar los cantos de los machos y conseguir reproducirse en medio de ese bullicio ensordecedor.

No debemos ser meros espectadores del cambio climático. Es responsabilidad de todos plantearnos qué hábitos de nuestra vida podemos modificar para reducir el calentamiento global, y tomar medidas para prevenir y paliar sus efectos.

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