Liberar a Sali

Algunas de las más de mil larvas de salamandra que capturamos en algunas lagunas permanentes de Peñalara, como parte de nuestra estrategia de mitigación de la quitridiomicosis, han completado ya la metamorfosis.  Al completar su desarrollo dentro del centro de cría, estos animales no han estado expuestos a las bajas temperaturas del final del verano que hubiesen propiciado la muerte de muchas de ellas.

Al final de la metamorfosis, la queratina se extiende cubriendo todo el cuerpo, lo que permite la expansión del hongo patógeno. A la vez, el sistema inmune se deprime para no interferir en la compleja transformación del organismo, y las bajas temperaturas tampoco ayudan a las defensas del animal a combatir la infección fúngica.

Estos animales ya metamorfoseados están libres del hongo patógeno, por lo que no es necesario esperar a la próxima primavera y hemos podido ya devolverlas a su medio. Sin embargo, la inmensa mayoría completará la metamorfosis transcurrido el invierno, y por tanto no podremos liberarlas hasta la próxima primavera, cuando la nieve en Peñalara se haya derretido y las condiciones sean favorables para las pequeñas salamandras.

Hasta el momento, hemos liberado unos 250 ejemplares en sus lagunas de origen, y  esperamos que encuentren un refugio adecuado donde pasar el invierno a más de 2000 m de altitud sin morir congeladas.

Nos encanta ver a las pequeñas salamandras conquistar el medio terrestre después de haber pasado meses o incluso años en el agua y haber vencido al hongo patógeno en la etapa crítica de la metamorfosis. En este vídeo podéis ver la cara de felicidad de estos anfibios al ser liberados en su hábitat natural.

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