Participamos en el Seminario de Adaptación al Cambio Climático

debateSe prevé que en las próximas décadas se observen en España mayores temperaturas, con mayor frecuencia de las olas de calor, y con una ligera reducción de las precipitaciones e incremento de los periodos de sequía. Este hecho, el cambio climático, es el resultado de la emisión de gases de efecto invernadero asociado a diversas actividades humanas. El conocimiento científico disponible nos indica que, independientemente de los esfuerzos que hagamos en reducir nuestras emisiones, las temperaturas aumentarán por lo menos hasta mediados del siglo XXI.  Se hace por tanto indispensable incorporar este proceso de cambio en la planificación y gestión de los Espacios Naturales Protegidos.

Por ello, el 4 y 5 de abril se ha celebrado el seminario “integración de la adaptación al cambio climático en la planificación y la gestión de las áreas protegidas en España”, organizado por la Oficina Española de Cambio Climático y Europarc-España. Ha reunido a cerca de 50 gestores de espacios protegidos con científicos relacionados con el estudio de los efectos del cambio climático. En última instancia, el objetivo del seminario era iniciar una reflexión sobre cómo incorporar medidas de gestión de las especies, hábitats y ecosistemas que permitan reducir los efectos negativos que el cambio climático tendrá sobre los espacios protegidos.

El proceso de debate tendrá más recorrido a lo largo de los próximos meses, pero ya han surgido algunas ideas que parecen acumular un cierto consenso entre los expertos. Por ejemplo, sabemos que el cambio climático es un aspecto más del denominado cambio global, que incluye además otros importantes motores de cambio como puede ser el cambio de uso del suelo, la propagación de especies invasoras o el depósito atmosférico de nutrientes y contaminantes. En este sentido, la planificación de Áreas Protegidas deberá identificar cada uno de estos agentes de cambio y proponer soluciones que afronten los efectos en su conjunto. Cómo respuesta más adecuada, parece haber un cierto acuerdo en que incrementar la heterogeneidad permitirá a los ecosistemas afrontar mejor estos cambios.

Las decisiones concretas que se tomen en cada caso dependerán de muchos factores, pero lo importante es incorporar la perspectiva dinámica en la planificación de los Espacios Protegidos. Esto es especialmente relevante en el caso del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Por un lado, los espacios de alta montaña serán uno de los ecosistemas más afectados por el calentamiento global. Por otro lado, se acaba de iniciar el proceso de redacción del Plan Rector de Uso y Gestión en el que se podrán incluir algunos de estos criterios de adaptación al cambio climático.

Decíamos al principio que el calentamiento global será una realidad en la primera mitad de este siglo. Pero lo que ocurra en la segunda mitad dependerá en gran medida de las decisiones que, como sociedad, tomemos hoy en día. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la facilitación de los sumideros de carbono constituyen las líneas básicas de la mitigación del cambio climático. Esta respuesta corresponde a una escala mucho más global que trasciende al ámbito de los espacios naturales protegidos. Sin embargo, todos podemos poner nuestro granito de arena para reducir el cambio climático o al menos que sus consecuencias sean menores.

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